Primer vuelo transoceánico operado con biocombustibles
El primer vuelo transoceánico comercial que opera con biocombustibles aterrizó el 2 de agosto de 2011 en Madrid-Barajas procedente de Ciudad de México.
El avión, un Boeing 777 de la compañía Aeroméxico, empleó un combustible compuesto por una mezcla de queroseno tradicional (70%), así como de bioqueroseno (30%) obtenido a partir de la planta oleaginosa Jatropha Curcas, cultivo energético no comestible (denominado de "segunda generación") que cumple con los requisitos de sostenibilidad que el sector de la aviación (a través de OACI y de IATA) ha establecido como imprescindibles.
Dicho biocarburante está certificado según la norma ASTM-D7566-11 y por tanto cumple con todos los requisitos de seguridad exigidos por las autoridades de aviación civil de los países implicados. En total el avión se cargó con 20 toneladas de biocombustible y con 55 de queroseno.
El trayecto, de 11 horas de duración, se realizó con completa normalidad, sin ningún percance y con un comportamiento extraordinario de los motores.
Este vuelo comercial se enmarca dentro del acuerdo específico de colaboración entre España y México firmado el 2 de noviembre de 2010 para colaborar en el desarrollo de biocombustibles y su uso en aviación. El acuerdo fue suscrito entre, Aeropuertos y Servicios Auxiliares de México (ASA), la Agencia Estatal de Seguridad Aérea española (AESA) y Servicios y Estudios para la Navegación Aérea y la Seguridad Aeronáutica (SENASA). Estas dos últimas entidades dependientes del Ministerio de Fomento trabajan de forma conjunta en el desarrollo del campo de los biocombustibles de aviación en España.
El vuelo ha contado con las participación y supervisión de las autoridades aeronáuticas de México, Estados Unidos y España y el fabricante de los motores General Electric y del avión Boeing.
Iniciativa innovadora y sostenible
El acto de recepción del vuelo fue presentado por el César Velarde, jefe del OBSA, y en él Eugenia Lloréns, presidenta de SENASA ha querido recordar que "para el desarrollo y crecimiento del sector aéreo español es necesario que apostemos por iniciativas innovadoras y sostenibles que diversifiquen las fuentes de energía de aplicación en la aviación", señalando además que "los biocombustibles de aviación ofrecen una oportunidad para frenar el aumento de las emisiones de carbono, teniendo como objetivo ser una fuente limpia de energía disponible a nivel mundial y así responder al compromiso adquirido por el sector aéreo de alcanzar un crecimiento neutro en carbono en el año 2020".
Del mismo modo, Lloréns resaltó la importancia del acuerdo firmado en noviembre entre España y México que ha permitido la realización del primer vuelo comercial transoceánico con bioqueroseno y que el destino escogido haya sido el aeropuerto de Madrid-Barajas.
A ese mismo acto, que tuvo lugar en el antiguo Pabellón de Estado en la Terminal 1 del Aeropuerto de Madrid Barajas, asistieron también Guillermo Heredia Cabarga, coordinador de las Unidades de Negocio de ASA; David Gustavo Lamoyi, director ejecutivo de Aeroméxico; Jorge Zermeño, embajador de México en España; Juan Rosas Díaz, director Seguridad Aeropuertos y Navegación Aérea de AESA, Raúl Medina Caballero, subdirector general de Explotación de Transporte Aéreo de la DGAC y Pedro Argüelles, presidente de Boeing España, quien ha destacado que la aviación se enfrenta al reto apasionante de sustituir el queroseno por combustibles alternativos y ha dicho que para lograr este objetivo es necesario tener "un sólido respaldo institucional".
Argüelles ha recordado que Boeing comenzó a hacer ensayos con biocombustibles en el año 2006 y desde entonces "se han dado grandes pasos". Además ha resaltado que sigue habiendo retos, entre los que ha citado el de conseguir producir biocombustible a una escala comercial que permita abaratar su precio.
La ruta cubierta por el vuelo entre las capitales de México y España demuestra la voluntad de cooperación mutua entre ambos países para alcanzar el liderazgo en el desarrollo de biocombustibles en aviación. Este campo es un sector innovador con un prometedor futuro.
Los biocombustibles de aviación ofrecen una oportunidad para frenar el aumento de las emisiones de carbono, teniendo como objetivo ser una fuente limpia de energía disponible a nivel mundial y así responder al compromiso adquirido por el sector aéreo de alcanzar un crecimiento neutro en carbono en el año 2020.
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Última actualización de la página: 08 de agosto de 2011.