En detalle... Aspectos no acústicos del ruido

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La contaminación acústica es uno de los aspectos más negativos contra los que tiene que lidiar el sector
del transporte aéreo por el rechazo masivo que provoca en la población. Pese a todo, el ruido de las aeronaves se ha reducido en
los últimos 40 años en un 75% debido las mejoras tecnológicas en la fabricación de aeronaves.
La huella acústica se está reduciendo considerablemente y la insonorización de viviendas cercanas al
aeropuerto son medidas que suavizan y mejoran la percepción de los ciudadanos que viven en los aledaños de los aeropuertos.
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Sin embargo, hay un gran número de factores no acústicos a los que también hay que prestar atención para que el impacto generado por el ruido aeronáutico sea menor.
Hasta hace poco el componente puramente acústico de las molestias (presión sonora, decibelios) era el foco de las investigaciones, sin embargo últimamente, gracias a grupos especializados como ANNA (Aircraft Noise Non Acoustic), los factores no acústicos cobran cada vez más importancia entre los expertos en ruido de la aviación.
El Environmental Report 2007 de la OACI señaló que las expectativas públicas y la sensibilidad al ruido de las aeronaves son factores clave para entender las molestias. Las investigaciones realizadas indican que la misma fuente de ruido produce diferentes molestias entre personas distintas (algunos son más sensibles al ruido que otros), y sus niveles de molestia también se ven influenciados por sus actitudes ante el aeropuerto y la fuente de ruido, y también por el valor que dan a los servicios de aviación.
El doctor Jason Schwartz (responsable de medio ambiente del aeropuerto de Portland) afirma que se hace necesaria una aproximación a la gestión de ruido que incluya tanto los aspectos acústicos como los no acústicos y que es posible desarrollar medidas concretas que mejoren la percepción social. Establece que los factores no acústicos se relacionan en gran medida con la forma en la que las personas expuestas al ruido perciben el aeropuerto, la industria y a los reguladores. En este sentido, el hecho de que la opinión pública se sienta excluida o no de un determinado debate o del proceso de participación en la toma de decisiones condiciona la reacción posterior de las personas.