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El primer avión propulsado por energía solar (Solar impluse)
Descripción de la iniciativa
Patrocinada por las compañías Omega, Solvay, Deutsche Bank y Altran, la iniciativa Solar Impulse es un proyecto de investigación para la creación del primer avión solar capaz de almacenar energía que pueda realizar también vuelos nocturnos. Con un presupuesto de 70 millones de euros, este proyecto ha reunido a medio centenar de investigadores para diseñar mejoras en el aprovechamiento energético y los materiales utilizados.
Los investigadores deben lograr aumentar la superficie de células fotovoltaicas para que un avión de grandes dimensiones pueda volar sin aumentar su peso, ya que esto aumentaría el consumo energético. Así pues, se está construyendo un prototipo de 61 metros de envergadura con un peso de 1.500 kilos que vuele a 45 kilómetros por hora, una velocidad muy reducida para minimizar el consumo energético. El avión definitivo tendrá una envergadura aún mayor, de unos 80 metros.
Todo ello ha sido iniciativa del psiquiatra suizo Bertrand Piccard, nieto de Auguste Piccard, inventor del batiscafo. Su objetivo es lograr dar la vuelta al mundo a bordo de este avión, y si todo marcha conforme a sus planes, en 2012 emprenderá la vuelta al mundo con una escala en cada continente, siguiendo la siguiente ruta: Emiratos Árabes, China, Hawai, Florida, España, Emiratos Árabes. De momento, la primera prueba se realizará este año, y en el 2011 prevé cruzar el Atlántico.
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| Foto: Solar Impulse |
El Prototipo HB-SIA
Tras 4 años de investigación, simulaciones, cálculos y estudios, se ha construido el primer prototipo de 61 metros de envergadura con matrícula HB-SIA. Se comenzó a construir en junio de 2007 y se han realizado los primeros vuelos de prueba, con el objetivo de realizar el primer vuelo nocturno este año. Este avión es un modelo con un cuadro de instrumentos reducido a lo esencial y con una cabina sin presurizar, por lo que no puede volar por encima de los 8.500 m de altitud.
Teniendo en cuenta que los aviones solares que se han construido anteriormente nunca se han diseñado para almacenar energía para cuando no hay suficiente luz solar, el mayor reto es lograr el suministro de energía del avión durante 36 horas seguidas. El prototipo tiene unas características técnicas totalmente inéditas y particulares: la aerodinámica, la estructura, los métodos de fabricación, el modo de propulsión, el tipo de vuelo….
Otro problema al que se enfrentan los ingenieros es el de compatibilizar la fragilidad de los paneles solares con la flexibilidad durante el vuelo. Uno de los grandes retos es utilizar las células como generador de energía y como superficie alar sin que se rompan cuando el avión atraviesa una zona de turbulencias.
Objetivo
El objetivo de este primer prototipo no es el de dar la vuelta al mundo, pues su diseño no lo permitiría. Lo que se pretende con este prototipo es validar los resultados de las simulaciones informáticas, experimentar un tipo de vuelo no logrado hasta la fecha (en cuestiones como tamaño, peso y velocidad) y conseguir almacenar suficiente energía solar durante el día para demostrar la viabilidad de un ciclo completo día-noche-día.
Contribución a la sostenibilidad
El propio Piccard pretende hacer de su logro un símbolo del uso de las energías renovables, demostrando lo que se puede llegar a lograr con ello. Si con el tiempo se logra que se realicen vuelos comerciales que empleen energías renovables, esto supondría un ahorro en combustibles y por tanto en emisiones de CO2.
El objetivo de Solar Impulse es aportar una contribución al mundo de la innovación a través de las energías renovables. La filosofía de Solar Impulse se fundamenta en que el aprovechamiento energético del futuro estará basado en una gran diversificación de recursos: solares, eólicos, hidroeléctricos, mareomotrices, geotérmicos.