Bienvenido a bordo de ASPIRE
La industria de la aviación, en su compromiso por reducir al mínimo el impacto que provoca sobre el medioambiente, realizó el 12 de septiembre de 2008 una iniciativa pionera en su campo al realizar un vuelo entre Auckland (Nueva Zelanda) y San Francisco (Estados Unidos) denominado ASPIRE 1, que consiguió una reducción en el uso de combustibles del 4% y la consiguiente reducción en las emisiones de CO2.
ASPIRE 1 surgió de la iniciativa de Airways New Zealand, de la Administración Federal de Aviación y Airservices Australia. Fue realizado por un Boeing 777, que consiguió durante el vuelo una reducción de 7000 dólares del consumo de combustible al volar por la ruta más eficiente y contar con la ayuda de los controladores de transito aéreo que fueron dando información de la meteorología existente en cada punto de manera que, en vez de fijar la hoja de ruta 90 minutos antes del despegue como es habitual, se pudieron introducir hasta dos modificaciones durante el vuelo para conseguir alterar su curso hasta en 100 millas náuticas y de esta forma mejorar aún más la eficiencia en el consumo de combustible.
La iniciativa ASPIRE 1 no es la única que en este campo va a realizarse, sino que se espera que durante los próximos seis meses se lleven a cabo iniciativas similares a cargo de la aerolínea United Airlines con un Boeing 747 y el nuevo Superjumbo A380. Todas estas iniciativas intentan cumplir los siguientes objetivos:
- Acelerar el desarrollo y la aplicación de los procedimientos operativos, para de esta forma reducir la huella ambiental en todas las fases de vuelo.
- Facilitar la interoperabilidad de los procedimientos de medioambiente y las normas en todo el mundo.
- Aprovechar la tecnología existente y realizar siempre las mejores prácticas posibles.
- Desarrollar de manera conjunta un sistema de medida para mejorar el rendimiento del sistema de transporte aéreo.
- Proporcionar un enfoque sistemático para garantizar la adecuada mitigación de los resultados de las acciones a corto, mediano y largo plazo.
Para conseguir un adecuado método de ahorro de combustible y de emisiones de CO2, se tienen que desarrollar todas las fases del vuelo de acuerdo a los objetivos planteados. Entre otras medidas de reducción de emisiones se pueden citar:
- Minimizar el uso de la unidad de potencia auxiliar (APU) de la aeronave durante las operaciones previas al despegue.
- Analizar las autorizaciones de salida para optimizar las rutas de salida, de forma que se facilite las operaciones de ascenso de los aviones y que de esta forma puedan alcanzar la altitud de crucero más rápida y efectivamente.
- Durante la fase de crucero, planificar las rutas específicamente para cada vuelo de manera que se tengan en cuenta las previsiones de vientos y las características de cada aeronave.
- Para la fase de aproximación y descenso, realizar un proceso de descenso continuo o CDA, que consigue mitigar las emisiones de CO2, así como reducir el combustible consumido.
- En el caso de las aeronaves ya aterrizadas, se deberá tener especial cuidado en planificar los lugares adecuados de toma de tierra para minimizar las distancias recorridas por las pistas, así como los desvíos para asegurar la seguridad en los cruces con otras aeronaves. Además de esto se procurará apagar uno de los motores una vez el avión esté en tierra, y en cuanto sea posible enchufarlo a los sistemas de transporte de energía eléctrica del aeropuerto.
Nuevos vuelos de la iniciativa ASPIRE
El 22 de octubre de 2008 se produjo un nuevo vuelo de la iniciativa ASPIRE entre Los Ángeles y Melbourne, a bordo de un Airbus A380 operado por la compañía Qantas.
Como resultado de esta operación se logró un ahorro de combustible y de las emisiones de CO2 al igual que ocurrió con el primer vuelo de la iniciativa, aunque en esta ocasión parte del ahorro de combustible y emisiones fue derivado del empleo de energía eléctrica en las operaciones de tierra, en vez de emplear la unidad auxiliar de potencia (APU).
Además de esto, el A380 tuvo prioridad en las operaciones de ATC de rodadura y en las operaciones de salida del aéropuerto de Los Ángeles, así como en las operaciones de ascenso a la altitud de crucero. Para mejorar aún más la eficiencia de este vuelo, durante el mismo la tripulación pudo disponer de información meteorológica en tiempo real, para de esta forma operar por la ruta más eficiente, habiéndose modificado la misma en dos ocasiones para adaptarse a la meteorologia del momento.
Además de este vuelo, el 14 de noviembre de 2008 se produjo un tercer vuelo de la iniciativa que unió las ciudades de Sydney (Australia) y San Francisco (Estados Unidos) operado por United Airlines.
En esta tercera ocasión se empleó un Boeing 747, que consiguió un ahorro de unos 7.570 litros de combustible, lo que supuso entre el 5 y el 6% menos del consumo normal en este trayecto. No obstante la compañía aérea consideró que esta reducción de consumo de combustible puede llegar al 10-15% en el caso de mejorarse la tecnología de control de tráfico aéreo.
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