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Reducción de un 10% de las emisiones de CO2 (NATS)
Descripción de la iniciativa
NATS ha expresado su compromiso de reducir en hasta un 10% las emisiones provocadas durante el vuelo los aviones en el año 2020. El equipo técnico de la compañía ha realizado un estudio para determinar qué fases del vuelo se realizan de una manera ineficiente y así poder detectar cómo se pueden reducir las emisiones. Utilizado los datos de gestión de transporte aéreo en el Reino Unido, NATS pretende alcanzar el objetivo de reducir las emisiones de CO2 en cada fase del vuelo, teniendo en cuenta que hay fases del vuelo donde la posibilidad de reducción es más factible, como la fase de descenso.
Contribución a la sostenibilidad
A continuación se detallan todas las fases en las que NATS pretende lograr un ahorro de emisiones de CO2 para los aviones que controla:
La reducción en esta fase puede suponer hasta un 4,75% de las emisiones totales del vuelo, lo que supondrá 300.000 toneladas al año. Un avión puede lograr un importante ahorro de combustible en el descenso utilizando un menor empuje del motor. Sin embargo debido a que en la actualidad existen restricciones debidas a la congestión del espacio aéreo, los aviones tienen que controlar su altura y velocidad consumiendo mayor cantidad de combustible.
El objetivo es permitir que el avión descienda de manera gradual, de manera que se optimice el combustible utilizado. Mediante la utilización de una nueva herramienta de planeamiento llamada Arrival Manager (AMAN), tecnología desarrollada por la compañía Barco y adaptada por NATS, los controladores pueden reducir a la mitad el tiempo que el avión pasa esperando a aterrizar en los aeropuertos británicos. Cada año 1,4 millones de aviones vuelan en este espacio aéreo, conocido como London Terminal Manoeuvring Area.
Se ha estimado que potencialmente se podría ahorrar un 3,25% de combustible en esta fase. En los primeros años de la aviación, cuando los aviones ascendían, podían hacerlo de una manera continua y gradual, de manera que se hacía un uso eficiente del combustible. En la actualidad, el aumento del tráfico aéreo ha supuesto que los aviones deben ascender alternando ascenso y vuelo en horizontal. Esta técnica no es ni eficiente desde el punto de vista económico ni medioambiental. NATS intentará lograr que los aviones despeguen de una forma gradual hasta alcanzar la altitud de crucero.
En esta fase también se pretende lograr un ahorro de hasta un 1,5%. La altura, velocidad y la ruta que tome el avión determinan la eficiencia y las emisiones del mismo. Cada avión tiene unas características diferentes y su altura óptima depende de varios factores como la ruta o el peso. El reto para NATS consiste en lograr que el avión vuele lo más cerca posible al perfil de vuelo óptimo. Esto incluye el aprovechamiento al máximo de las condiciones del viento o los cambios de altitud.
Una mejor gestión de los aeropuertos puede contribuir favorablemente a evitar los retrasos y reducir las emisiones de CO2. Es importante optimizar la manera en la que se utilizan los recursos, y que se comparta la información disponible para poder alcanzar un equilibrio entre seguridad y las necesidades operacionales y ambientales de los grupos de interés.