El sector del transporte aéreo es estratégico para España y contribuye de forma muy importante a su vertebración territorial y a su desarrollo económico y social. Sin embargo, la aviación tiene efectos ambientales, entre los que a nivel local destaca principalmente el ruido.
El problema del ruido es quizá más evidente en los grandes aeropuertos (definidos como aquellos aeropuertos civiles con más de 50.000 movimientos anuales, entre depegues y aterrizajes, considerándose únicamente los movimientos comerciales según la Ley 37/2003) aunque no es exclusivo de ellos. En España, según los datos comunicados a la Unión Europea en la primera etapa de aplicación de la Directiva 2002/49/CE hay 10 grandes aeropuertos (Alicante, Barcelona, Bilbao, Gran Canaria, Madrid-Barajas, Málaga, Palma de Mallorca, Tenerife Norte, Tenerife Sur y Valencia). No obstante para la aplicación de la segunda etapa de esta directiva (2012), y según los datos registrados de las operaciones del último año, se han identificado tres nuevos aeropuertos (Ibiza, Lanzarote y Sevilla), aumentando el número a 13 grandes aeropuertos (de los 47 existentes).
El impacto acústico depende además de factores como el tipo de aeronaves que operan en el aeropuerto, la configuración de las rutas de entrada y salida, el número de movimientos, la situación de la plataforma de estacionamiento de aeronaves y calles de rodaje, las horas de operación del aeropuerto, etc.
Aunque las mejoras tecnológicas en la fabricación de aeronaves han posibilitado una reducción del 75%, el incremento en la demanda indica que serán necesarias nuevas estrategias para alcanzar la sostenibilidad en lo que a ruido se refiere.